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La persona que llega a las cuartas moradas se ha esforzado mucho, por eso Jesús quiere que disfrute y descanse por medio de micromomentos de amor.

-Claudia Morales Cueto

El camino hacia el interior del castillo de las Moradas es una senda de interiorización para adentrarnos en la relación con Dios. Comenzar este camino requiere decisión y valentía, es un primer impulso. Pero para mantenernos necesitamos desarrollar nuevos hábitos, apoyados por la perseverancia, la autorregulación y la humildad. Este esfuerzo puede ser cansado, por eso en la cuarta morada Jesús, el maestro y amigo, nos invita a descansar y dejarnos amar.

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Un jardín interior

jardín interior

Las imágenes de las cuartas moradas nos invitan a visitar un hermoso jardín dentro de nuestro castillo, regado tanto con agua de un manantial abundante, como por medio de riego. El agua en santa Teresa es siempre signo de la gracia. El agua de manantial es la que recibimos sin ningún esfuerzo. El agua de riego es la que conseguimos con nuestros propios esfuerzos. Este jardín lo podemos visitar siempre que queramos, cuando necesitemos tomar un respiro, cuando queramos recibir un abrazo de Dios.

Descubre más de las cuartas moradas

La humildad nos prepara para el amor verdadero

Santa Teresa decía que hay muchas actitudes a las que se les llama “amor”, pero no lo son. Son todas esas conductas condicionadas por el miedo, el interés propio, el deseo de controlar a los demás o sentir que podemos juzgarlos. Por medio de la humildad, la virtud que nos invitó a practicar en las terceras moradas, podemos romper esas barreras al amor y pasar:

  • del miedo a la confianza;
  • de juzgar al otro, a aceptarlo como es;
  • de exigir que sea como yo quiero, a respetarlo;
  • de tener expectativas sobre lo que debe darme, a recibir con apertura lo que puede darme;
  • de desear controlarlo, a respetar su libertad.

Creados para amar y ser amados

amar y ser amados

Los seres humanos hemos sido creados para amar y ser amados; es una necesidad primaria en todas las etapas de la vida. Cada vez surgen más estudios que muestran que para tener buena salud es indispensable mantenernos conectados con los demás y tener relaciones cercanas. Por ejemplo, estudios del Dr. John T. Cacioppo, continuados por su esposa la Dra. Stephanie Cacioppo, han mostrado que las personas que están solas tienen mayor riesgo de sufrir presión arterial elevada, enfermedades cardiacas, obesidad, tener un sistema inmune débil, depresión, deterioro cognitivo y enfermedad de Alzheimer. El Dr. Steve Cole, por su parte, ha encontrado evidencia de que el aislamiento social aumenta la inflamación celular, que es un precursor de todas esas enfermedades.

Acudamos a la fuente de amor incondicional

El mandamiento de amor que nos dejó Jesús no sólo es un imperativo ético, sino una invitación a vivir en plenitud, a tener buenas relaciones con los demás, experimentar cercanía, calidez, apoyo y formar comunidad. Pero primero debemos dejarnos amar por Dios. Solo podemos dar agua si acudimos al manantial. No podemos calmar la sed de otros, si estamos sedientos.

Orar es vivir con el corazón dispuesto

“Para aprovechar mucho este camino y subir a las moradas que deseamos, no está la cosa en pensar mucho, sino en amar mucho. Quizá no sabemos qué es amar y no me espantaré mucho; porque no está en el mayor gusto, sino en la mayor determinación de contentar en todo a Dios” (4M1,7).

La oración no es solo reflexionar o estar pensando. Como mencioné al inicio de este blog, las moradas son un camino de relación con Dios. La oración, como relación, requiere de la atención y el afecto. Y deseamos agradarlo y contentarlo una vez que hemos entrado en una relación de amor con Él.

Las distracciones en la oración

Cuando somos principiantes en la oración, pensamos que solo nosotros luchamos con las distracciones. Sin embargo, todas las personas nos distraemos, nuestro cerebro es inquieto y está alerta a muchas cosas. La oración es un ejercicio de atención amorosa.

  • La atención es la forma más sencilla de amor, que podemos ofrecer a todos. Comienza por reconocer la presencia del otro.
  • En la oración ofrecemos a Dios nuestra atención y nuestro amor.
  • Lo miramos y nos dejamos mirar por Él.
  • Cada vez que nos distraemos, y nos damos cuenta de que nos hemos distraído, podemos regresar a mirar a Jesús.

“Estas son las señales del amor, y no penséis que está la cosa en no pensar otra cosa, y que si os divertís un poco va todo perdido” (4M1,7).

La atención amorosa

“… sin ninguna fuerza ni ruido procure atajar el discurrir del entendimiento, mas no suspenderle el pensamiento, sino que es bien que se acuerde que está delante de este Dios y quién es este Dios” (4M3, 7).

Podemos practicar la atención amorosa a Dios recogiéndonos en nuestro interior y poniendo nuestra atención a la presencia de Dios dentro de nosotros. No se trata de poner la mente en blanco, sino de poner la atención en la relación. Santa Teresa aconseja mirar a Jesús y dejarnos mirar por Él. También puede ayudarnos repetir una frase o una palabra a la que podamos regresar cada vez que nos distraigamos. Todo con suavidad.

Los micromomentos de amor

micromomentos de amor

La Dra. Barbara Fredrickson y su equipo en la University of North Carolina at Chapel Hill se han dedicado por años al estudio de las emociones. Fredrickson describe al amor como la emoción cumbre, en la que experimentamos todas las emociones positivas, como alegría, serenidad, diversión, interés, con una persona. Sin embargo, dado que las emociones son impermanentes, el amor se experimenta en micromomentos de conexión auténtica. Las sonrisas y risas compartidas, un abrazo, un beso o una plática de corazón a corazón son ejemplos de esos micromomentos. Cuando ocurren, se sincroniza el ritmo de la respiración, la frecuencia cardiaca y se encienden las mismas zonas del cerebro en las dos personas.  Amar se siente bien y nos hace bien. En las cuartas moradas Jesús quiere regalarnos la experiencia de estos micromomentos de amor con Él, quiere regalarnos la gracia del ensanchamiento del corazón.

El amor nos afecta

abrazo de Dios

Muchas personas tienen miedo al amor porque es cercanía y afecto: nos afecta. El amor nos toca. ¡Deja que Dios te abrace hoy!

“Dejarle y dejarse en los brazos del amor”. Dios le enseñará lo que tiene que hacer, que “casi todo es hallarse indigna de tanto bien” y ocuparse en agradecer (4M3,8).

El buen pastor

En la cuarta morada, santa Teresa también nos presenta a Jesús como el buen pastor, que cuando ve que andamos un poco perdidos nos llama con un silbo amoroso para que regresemos a nuestra morada, al estar con Él. Hoy déjate cuidar y cargar por Él.

“Por su gran misericordia quiérelos tornar a Él, y como buen pastor con un silbo tan suave, que aún casi ellos mismos no le entienden, hace que conozcan su voz y que no anden tan perdidos, sino que tornen a su morada” (4M3,2).

Eres un hijo muy amado de Dios

“Comunícase Dios en esta interior unión al alma con tantas veras de amor, que no hay afición de madre que con tanta ternura acaricie a su hijo, ni amor de hermano ni amistad de amigo que se le compare. Porque aún llega a tanto la ternura y verdad de amor con que el inmenso Padre regala y engrandece a esta humilde y amorosa alma, ¡oh cosa maravillosa y digna de todo pavor y admiración!, que se sujeta a ella verdaderamente para la engrandecer, como si él fuese su siervo y ella fuese su señor.

“Y está tan solícito en la regalar, como si él fuese su esclavo y ella fuese su Dios: ¡tan profunda es la humildad y dulzura de Dios! Porque él en esta comunicación de amor en alguna manera ejercita aquel servicio que dice él en el Evangelio (Lc. 12, 37) que hará a sus escogidos en el cielo, es a saber, que, ciñéndose, pasando de uno en otro, le servirá. Y así, aquí está empleado en regalar y acariciar al alma como la madre en servir y regalar a su niño, criándole a sus mismos pechos. En lo cual conoce el alma la verdad del dicho de Isaías (66, 12), que dice: A los pechos de Dios seréis llevados y sobre sus rodillas seréis regalados”.

– San Juan de la Cruz (CB27,1)

Recursos

Escucha el audio o mira el video de la clase.

Lee el libro de Las Moradas.

Referencias

Fredrickson, Barbara (2013). Love 2.0: Finding Happiness and Health in Moments of Connection. Nueva York: Plume

Morales Cueto, Claudia; Castro Yurrita, Enrique (2013). Entra como puedas. México: Editorial Santa Teresa. Cómpralo aquí.

Imagen principal: freestocks @unsplash

©2020, Claudia Morales Cueto

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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