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En su libro Camino de Perfección, santa Teresa explica el regalo de llamar Padre a Dios.

-Claudia Morales Cueto

En el camino de la oración teresiana, la determinación sólo puede ser firme cuando el orante se ha descubierto amado primero por Dios, cuando ha experimentado la mística. En la oración del Padrenuestro, santa Teresa descubre este don, esta riqueza, que después, en su libro Camino de perfección, explica al principiante para animarlo a trabajar en la ascesis de la entrega de la voluntad y del perdón, que son lo único que puede dar Dios. La oración no consiste en un trato rígido y distante; trata de lo que hay en el corazón humano y su relación filial con Dios Padre-Madre. El Reino de Dios es la referencia obligada de la vida cristiana, por ello la oración se vuelve diversa y flexible; la comunidad la celebra en la Eucaristía y en la intimidad personal o con otros. Es tan rica “como la abundancia del corazón” (Lc 6,45).

Oración a partir de la vida

¿Cuánto tiempo y experiencias necesitó Jesús para pronunciar las siete peticiones del Padrenuestro? Muy probablemente, Jesucristo pronunció estas peticiones a partir de necesidades concretas. Se dirigía al Abbá, el papacito que conoce a sus hijas e hijos. Jesús propone el Padrenuestro porque reza a partir de la vida; de la presencia del Padre, de la tierra y del cielo, del pan, del perdón, de las tentaciones y los males. Es una oración que recoge los latidos del corazón de la vida cotidiana. Con el Padrenuestro, Jesús nos enseña a “tratar muchas veces” y según lo necesitemos, con el Padre. Podemos pedir el pan que es el alimento cotidiano, pero también agradecer a Jesús hecho pan partido y compartido en la Eucaristía; pedimos que venga el Reino, para inmediatamente darnos cuenta de que nuestra colaboración con el mismo es cumplir la voluntad de amor a Dios y al prójimo en lo cotidiano y concreto. Es una oración en la que se entrelazan el cielo y la tierra, en la que a partir de la ofrenda de perdón humano se obtiene el perdón divino; en la que se advierte que los peligros y las tentaciones siempre estarán presentes, pero con la confianza puesta en el brazo firme y amoroso del Padre podremos resistirlos y vencerlos.

“Rezar con advertencia”

Teresa, siguiendo a Jesús en su invitación a la oración, no lo convierte en un rezo para casos desesperados o de emergencia, ni como la única manera de tratar a Dios para tenerlo contento. Tampoco nos lo enseña para rezarlo a las santas y santos o para cumplir penitencias, o para rezar el rosario de modo repetitivo y frío. Santa Teresa gustaba mucho interiorizar esta oración “salida de los divinos labios de nuestro Maestro” y gozaba los efectos de esta contemplación. Ella invita a “rezar con advertencia”, haciendo nuestras las palabras, uniendo todo nuestro ser -mente, corazón y espíritu- en presencia amorosa ante Dios.

Carmelo del Paternóster

Oración del Padrenuestro en varios idiomas, en el Carmelo del Paternóster, Jerusalén.

Al comentar la oración del Padrenuestro, santa Teresa nos provoca a vivir, no a repetir las peticiones, a golpe de palabra, una detrás de otra sin dar tiempo a su significado. Nos enseña que esta oración nos compromete a buscar el Reino de Dios antes que los intereses propios; nos lleva a vivir como Jesucristo en la dinámica del Reino:  perdonando, sirviendo, orando… Teresa desea que aquellas personas que se han determinado por el Reino de Dios a vivir una vida de amistad con Él, a través de la oración y del servicio, escudriñen en esta plegaria el verdadero sentido de la vida, lo que no pasa, el “sólo Dios basta”.

 

Para saber más:

Morales Cueto, C.; Castro Yurrita, E. El amor nos hará apresurar los pasos. Guía completa e ilustrada para la oración y la vida en relación, a partir del Camino de perfección de santa Teresa de Jesús. Editorial Santa Teresa. México, 2011.

 

 

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